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sábado, 24 de febrero de 2018

¿Cómo organizar una sesión de estudio con tu hij@?



Lo primero que deben tener claro los padres es que la sesión de estudio personal es «sagrada». A través de Contratos deben fijar las obligaciones y responsabilidades de los estudiantes. El alumno tiene que ser consciente de que el estudio implica la asistencia a clase por la mañana, pero también su sesión de estudio personal por la tarde.

·      El horario de dicha sesión tiene que ser realista y no debe competir con otras actividades o imprevistos. Hacerlo coincidir con las horas donde el alumno preste mayor atención. Siempre se tiene que respetar el horario (no recomendamos para un alumno de la ESO sesiones de más de dos horas). Una vez cumpla el Contrato se deja que use el tiempo libre para lo que quiera.

·      La sesión de estudio tiene que dividirse en tres etapas claramente diferenciadas. La primera de deberes (40 minutos); la segunda de memorización o repaso (40 o 20 + 20 minutos); y la última, la de preparar temas, lecturas, trabajos (30 minutos). Con dos descansos de cinco minutos.

·      Empezar las sesiones de estudio leyendo una ficha con instrucciones: 1: Prepararé la mesa de estudio para que esté despejada y tenga todo el material necesario para estudiar. 2: Revisaré los deberes, ejercicios y trabajos que debo presentar al día siguiente. 3: Decidiré qué deberes voy a hacer, qué asignatura voy a estudiar y qué tengo que preparar para el día siguiente. 4: Terminaré haciendo un repaso general y preparando la mochila para mañana.

·      El lugar de estudio es muy importante en estos alumnos (secundaria). El alumno no puede tener ni libros, ni ordenador, ni juegos, ni estuches, ni otros objetos que le distraigan. La mejor opción es una habitación aislada, el comedor o la cocina.

·      Diferenciar espacio de estudio y de ocio. Enseñar a colocar los objetos de estudio en su sitio adecuado. Asegurarnos de que tiene el material justo y necesario.

·    Dividir las tareas que ocupan mucho tiempo en subtareas de menor tiempo. Hacer que siempre termine las subtareas y que no se distraiga. Elogiar la terminación de una subtarea.

·      Utilizar refuerzos visuales a través del ordenador, pero limitados, puede ser una recompensa.

·    El alumno y los padres tendrán que planificar repasos sistemáticos, sobre todo si no hay evaluación continua en el colegio.


Francisco Javier Arroyo Ortega
Prohibida la reproducción parcial o total

miércoles, 23 de julio de 2014

10 Pautas para que los alumnos aprendan a aprender



10 Pautas para que los niños y niñas aprendan a aprender

  1. Fomenta la reflexión sobre el propio aprendizaje. Haz que el niño/a se pregunte que quiere aprender, porque quiere aprenderlo y cómo va a hacerlo.
  2. Trabaja la autoeficacia y la autoestima ofreciéndole tareas que supongan un reto, pero que sea alcanzable. Deben tener alguna dificultad pero al mismo tiempo que puedan solventar.
  3. Ante nuevos aprendizajes, ayúdale a comenzar analizando los conocimientos previos que tenga sobre el tema. Aprender a aprender significa poder establecer relaciones con otros contenidos y basarse en ellos, de esta forma se produce un verdadero y significativo aprendizaje, distinto a la memorización o copia.
  4. Deja que sigan su propio ritmo. Cada persona es distinta y el aprendizaje se construye, esto implica un proceso que cada cual ha de seguir con su ritmo personal.
  5. Favorece su papel activo en la construcción de aprendizajes. Ante la tarea de aprender el protagonista es el sujeto que aprende y su papel por lo tanto ha de ser activo en la creación de estos aprendizajes. Para ello, permítele e incítale a la práctica, la indagación y el desarrollo de las competencias o el saber hacer.
  6. Enséñale a evaluar el desarrollo de su aprendizaje. Esto implica la reflexión durante el desarrollo del proceso de aprendizaje. Es decir haz que reflexione y que se dé cuenta de que es lo que aprendido y como lo ha hecho.
  7. Muéstrale que el error es una fuente de aprendizaje.Enséñale a aprender de los errores reflexionando sobre los mismos.
  8. Dale apoyo emocional y autoestima para afrontar las dificultades que surjan durante el proceso y se enfrenten al fracaso sin abandonar.
  9. Despierta su interés y su motivación, hazle ver la utilidad de lo que aprende y trata de aportarle medios y materiales para que se produzca una verdadera situación de creación de aprendizajes.
  10. Ayúdale a reflexionar sobre sus avances en el proceso. Es importante que vean los logros alcanzados.

Celia Rodríguez Ruiz
Psicóloga y Pedagoga
@Celia_RodrigRu

domingo, 21 de julio de 2013

¿Cómo fortalecer una mentalidad positiva en nuestros hijos?



¿Cómo hago para que mi hijo crea en sí mismo? ¿Cómo hago para que enfrente la vida positivamente? Como ya vimos en un blog anterior lo primero es que nosotros, sus padres, aprendamos a ver lo positivo en ellos más que destacar sus errores. Ese es el primer paso para una mentalidad positiva. Pero hoy veamos otras herramientas adicionales.
Nuestros hijos cuando nacen, no tienen ningún tipo de mentalidad definida, nadie “nace siendo negativo”. Desde el primer día cada ser humano comienza vivir experiencias y a asociar a esas experiencias a emociones positivas o negativas, por ejemplo: La primera vez que meto los dedos al enchufe, asocio un valor emocional negativo; por otro lado, la primera vez que recibo una felicitación, asocio una emoción positiva.
En el futuro, un estudiante desarrollará una mentalidad negativa si a lo largo de sus vidas ha acumulado muchas experiencias negativas, concluyendo y “generalizando” que su vida “es negativa”, que el colegio no es un lugar agradable, que ellos no son capaces, que nada es posible, etc.
Por este motivo, si queremos ayudar a nuestros hijos a cambiar o a fortalecer su mentalidad, debemos hablar en ese mismo “lenguaje emocional” y por lo tanto debemos ayudarlos a experimentar positivamente, el rol de los padres es hacer todo lo posible para que las experiencias de nuestros hijos sean positivas. El gran problema es que los padres utilizamos los largos y aburridos sermones “racionales” para intentar ayudar a nuestros hijos y esos simplemente no sirven. ¡Foco en las emociones! Que ellos mismos se den cuenta que son capaces y para eso deben experimentar.
¿Cómo se hace esto? Aquí algunos de mis mejores TIPS:
1.- Generar un entorno positivo: Buscar diariamente las cosas buenas de nuestros hijos, decírselas y reforzarlas. ¿Cada cuánto hacemos esto? ¿Cuándo fue la última vez que le dijimos lo orgulloso que nos sentimos de ellos? Empecemos a aplaudir sus logros y acciones positivas. Todos los campeones cometen errores, si es así, hasta éstos pueden ser interpretados positivamente.
2.- Guiarlos en vez de obligarlos: El objetivo final de todo esto es empoderar. Guiarlos para que puedan salir de ese problema por sí mismos, tienen que aprender a encontrar sus propias soluciones en vez de nosotros darles soluciones que probablemente no van a utilizar o peor aún van a catalogar como “solución de padres”. Preguntarles por ejemplo, ¿cómo piensas que podrías haber conseguido un mejor resultado? La idea es proponer ideas, no imponérselas.
3.- Entregarles estrategias académicas ganadoras: Este punto es muy importante y efectivo. En cada seminario puedo ver los resultados casi inmediatos en los estudiantes. Lo que hago es darles herramientas y técnicas de estudio divertidas y estimulantes. De esta manera se dan cuenta que pueden aprender, divertirse y finalmente obtener resultados. En el fondo, se dan cuenta que “sí pueden” y miran todo de una perspectiva distinta.
4.- Enseñar a interpretar positivamente: Una herramienta muy interesante es alterar el sentimiento del niño ayudándolo a reformular el problema. Los niños tienden a asumir que tal problema “es igual” a tal significado. Ayudémoslos a dar un significado distinto al problema. ¿Cómo? Reformulando, es decir, conversando con ellos y juntos encontrar el lado positivo de las cosas que parecen negativas, recordándoles siempre que los grandes campeones se hicieron más fuertes con sus derrotas.
5.- Escuchar y estar presentes: El gran problema de los padres es que cuando nuestros hijos se abren y comienzan a compartir, nosotros, en vez de preocuparnos de escuchar y de entender cuál es la emoción que está detrás, entramos a objetar inmediatamente con nuestra “infalible lógica”. ¿Resultado? Se corta la comunicación. Tenemos que ESCUCHAR, aunque sepamos que están en un error, dejemos que hablen.
Recuerden, nada de esto es de un día para otro, todo se logra con perseverancia.
 “El coach educacional Pablo Menichetti enseña técnicas y herramientas de aprendizaje a estudiantes de todo el mundo. Sus programas ya han ayudado a miles de escolares a lograr mejores resultados en sus estudios, aumentar la motivación y nivel confianza. Obtén su informe GRATIS “52 hábitos para estudiantes excelentes”, en http://www.aprendizajeinteligente.net