miércoles, 24 de mayo de 2017

9 Consejos para organizar adecuadamente las sesiones de estudio de nuestros hijos



·      Lo primero que deben tener claro los padres es que la sesión de estudio personal es «sagrada». A través de Contratos deben fijar las obligaciones y responsabilidades de los estudiantes. El alumno tiene que ser consciente de que el estudio implica la asistencia a clase por la mañana, pero también su sesión de estudio personal.
·      El horario de dicha sesión tiene que ser realista y no debe competir con otras actividades o imprevistos. Hacerlo coincidir con las horas donde el alumno preste mayor atención. Siempre se tiene que respetar el horario (no recomendamos para un alumno de la ESO sesiones de más de dos horas). Una vez cumpla el Contrato se deja que use el tiempo libre para lo que quiera.
·      La sesión de estudio tiene que dividirse en tres etapas claramente diferenciadas. La primera de deberes (40 minutos); la segunda de memorización o repaso (40 o 20 + 20 minutos); y la última, la de preparar temas, lecturas, trabajos (30 minutos). Con dos descansos de cinco minutos.
·      Empezar las sesiones de estudio leyendo una ficha con instrucciones: 1: Prepararé la mesa de estudio para que esté despejada y tenga todo el material necesario para estudiar. 2: Revisaré los deberes, ejercicios y trabajos que debo presentar al día siguiente. 3: Decidiré qué deberes voy hacer, qué asignatura voy a estudiar y qué tengo que preparar para el día siguiente. 4: Terminaré haciendo un repaso general y preparando la mochila para mañana.
·      El lugar de estudio es muy importante en estos alumnos (secundaria). El alumno no puede tener ni libros, ni ordenador, ni juegos, ni estuches, ni otros objetos que le distraigan. La mejor opción es una habitación aislada, el comedor o la cocina.
·    Diferenciar espacio de estudio y de ocio. Enseñar a colocar los objetos de estudio en su sitio adecuado. Asegurarnos de que tiene el material justo y necesario.
·      Dividir las tareas que ocupan mucho tiempo en subtareas de menor tiempo. Hacer que siempre termine las subtareas y que no se distraiga. Elogiar la terminación de una subtarea.
·      Utilizar refuerzos visuales a través del ordenador, pero limitados, puede ser una recompensa.
·  El alumno y los padres tendrán que planificar repasos sistemáticos, sobre todo si no hay evaluación continua en el colegio.


 Francisco Javier Arroyo Ortega
Todos los derechos reservados 

martes, 28 de febrero de 2017

5 consejos asombrosos para mejorar en el estudio



¡No te guardes los problemas! Como te encuentres influye en tu rendimiento académico. Busca una persona de confianza con quien puedas desahogarte y recibir un buen consejo. Siempre hay alguien, un padre, una madre, un hermano, un profesor, etc., que estará dispuesto a escucharte sin juzgarte y ayudarte a superar lo que te pasa.
Dormir lo suficiente y bien. Hasta hace poco tiempo, cuando un alumno me decía que estaba cansado, creía que era una simple escusa para no ponerse a estudiar. Actualmente, creo que en muchos casos los estudiantes realmente se encuentran cansados por no dormir el tiempo suficiente. El «nativo digital» duerme poco y mal. La falta de sueño se convierte en un factor que impide el aprendizaje adecuado. Muchos de ellos tienen que recurrir a las bebidas energéticas para mantenerse despiertos y rendir adecuadamente. Dichas bebidas, o el café, pueden ser una ayuda ocasional pero la realidad es que una rutina de sueño es la mejor solución.
Es absolutamente esencial descansar de manera adecuada para poder rendir bien. Para ello tienes que respetar tus horarios de descanso, planificados con anterioridad. El estudiante tiene que acostarse todos los días a la misma hora y a ser posible entre las 10 y las 11 (alumnos de secundaria) y entre las 11 y las 12 de la noche los universitarios. Y levantarse entre las 7 y las 8 de la mañana. Bajo ningún concepto el alumno universitario dormirá más de ocho horas. Para aquellos alumnos que se sientan cansados, es aconsejable una pequeña siesta, no más de treinta minutos. Si duermes bien, tus horas de estudio serán más productivas porque la información se consolidará de forma adecuada en tu memoria y recordarás mejor y con más facilidad.
Regularidad en las comidas y alimentación adecuada. El alumno que va a pasar muchas horas sentado, corre el riesgo de que el exceso de sedentarismo y la falta de ejercicio genere algún aumento de peso no deseado. No soy partidario de hacer dietas en la preparación de exámenes, pero sí de cuidar y vigilar la alimentación. Hay que garantizar que el cerebro reciba los nutrientes necesarios para que funcione adecuadamente. El azúcar es necesario para la memoria, pero hay que evitar sobre todo las grasas y la bollería industrial. Tampoco es bueno abusar del café o bebidas energéticas; más de tres tazas diarias no son recomendables. Para el estudiante es aconsejable la ingesta de minerales como el fósforo y el magnesio, y las vitaminas A y D (frutos secos, leche, yogures, cereales integrales, chocolate, etc).
No a la música durante el estudio. Como hemos dicho anteriormente, la mayoría de los expertos recomiendan estudiar sin música, por la sencilla razón de que distrae y nos perjudica al tratar de poner atención en el estudio. Siendo esto una realidad, ¿por qué encontramos cada día más alumnos estudiando con música y convencidos de que les beneficia?
La música es para el estudiante una fuente de motivación. La música activa las áreas del placer, del estado de ánimo y del control del estrés. Por ese motivo a los estudiantes que estudian con música les parece menos aburrido o monótono el estudio. Otro motivo es el simple condicionamiento operante: han tenido éxito en algunos exámenes estudiando con música y eso les condiciona para creer que es beneficioso para ellos. Lo que ignoran es que podrían haber tenido mejores resultados sin la música.
No obstante, si se estudia con música, no vale cualquier tipo; al menos hay que saber elegir. Hay que escuchar una música tranquila, relajante y armoniosa, exclusivamente música clásica o instrumental. No nos engañemos: la música con letra puede hacernos recordar emociones y situaciones vividas (distracción) o tatarear la letra con el cantante. Al utilizar música instrumental, lo ideal es crearnos una lista de reproducción con una duración de dos horas, para evitar tener que seleccionar constantemente y así distraernos.
Revisa los pensamientos negativos. Estos pensamientos se refieren a los que surjan en relación con tu estudio. ¿Cuáles son tus excusas para no estudiar?

·      No estudio porque el profesor me tiene manía
·      No estudio porque no sirve para nada
·      Nunca conseguiré entender esta asignatura
·      Tengo mala suerte
·      Soy muy mal estudiante
·      Siempre he suspendido esta asignatura
·      Soy un negado para los idiomas
·      Nunca se me dieron bien las matemáticas
·      Es imposible aprobar el curso con todas las asignaturas que tengo por recuperar

¿Qué podemos hacer con esos pensamientos? Revisarlos y cambiarlos por otros más positivos. Veamos un ejemplo:

Escogemos un pensamiento negativo: «Estoy perdiendo los mejores años de mi vida estudiando».
Reescribamos el pensamiento y analicémoslo: lo que en realidad nos asusta no es «perder» cinco o siete años de nuestra juventud, sino el perderlos para nada. Nos asusta perder la juventud en pos de un premio incierto.
Nuestro monstruo es el miedo a la incertidumbre. Pero en realidad llega un momento en la vida en el que hay que tomar decisiones valientes y enfrentarse a la realidad. Es importante estudiar una carrera universitaria. Como dijo en una ocasión el presidente de Estados Unidos, Barak Obama: «My education, my future».

En realidad, todos los caminos de la vida son inciertos. No es que estés eligiendo la única opción con incertidumbre en un mundo de opciones ciertas. Al contrario, estás escogiendo incertidumbre presente, pero no más que cualquier otra, para conseguir –por ejemplo– un puesto fijo o trabajar en aquello que realmente te gusta. Por último, conviene recordar un hecho indiscutible: que la tasa de paro entre titulados universitarios ha sido siempre la mitad que en la población no universitaria.

Francisco Javier Arroyo Ortega
Psicólogo escolar
Prohibida la reproducción total o parcial sin permiso.
www.comoestudiar.com 

lunes, 30 de enero de 2017

EL ESTUDIO REQUIERE ESFUERZO

Destierra de tu pensamiento la idea de que todo te lo van a dar hecho, de que no necesitas esforzarte para aprender. Estamos muy acostumbrados a conseguir algunas cosas con mucha facilidad, sobre todo gracias a las nuevas tecnologías, y pensamos que el estudio es igual. La verdad es que no tiene nada que ver. Sólo con el esfuerzo se avanza, sólo con el esfuerzo se aprende y se obtiene el éxito. Recuerda que tus decisiones tienen consecuencias positivas y negativas. A veces el esfuerzo y sus consecuencias no son visibles y por lo tanto tampoco serán valorados por los demás.
El esfuerzo es una capacidad que hay que aprender, no se nace con ella. Es una energía, una capacidad interior que, si se utiliza bien, nos ayudará a superar los obstáculos. Pensar en el esfuerzo nos puede desmotivar precisamente por el trabajo que implica. Pero tienes que ponerte a estudiar sin pensar demasiado en ello, para no desanimarte antes de haber comenzado.
Necesitamos conocer lo más exactamente posible cuál es el nivel que tenemos que lograr (un temario suficiente). Sólo así sabremos si estamos desarrollando el esfuerzo necesario o si hay que apretar más. Y sólo así comprobaremos si nuestros temas están a la altura de los que utilizan quienes van aprobando, o si son cortos, están mal estructurados o les falta contenido.
Para lograr un nivel adecuado en el estudio necesitamos entender tres ideas claves:

·      La inteligencia puede desarrollarse.
·      El cerebro es maleable y flexible.
·      Con un esfuerzo suficiente y un método adecuado podemos hacer que el cerebro funcione con más fuerza.


Francisco J. Arroyo
Psicólogo escolar
www.comoestudiar.com 

viernes, 20 de enero de 2017

4 PASOS PARA LA PREPARACIÓN INTENSIVA DE UNA ASIGNATURA

Quizá este apartado no debería estar en un blog sobre técnicas de estudio que pretenda ser serio y riguroso, pero somos humanos y a veces cometemos errores que pueden pagarse muy caro. Incluso en esos momentos de falla puede haber algo de luz en el camino. Además, pretendo ser práctico y realista, aun para los alumnos que no han podido o querido preparar un examen con suficiente antelación. Con este apartado se pretender aconsejar sobre la preparación intensiva de última hora, que nunca es aconsejable.
Voy a proponer un plan de siete días de preparación intensiva, que es ante todo un plan de comportamientos y estrategias. Dicho plan tiene unas condiciones previas y necesarias: haber acudido a las explicaciones de clase, disponer de todos los apuntes para poder estudiar, haberlos leído con anterioridad y, por último, tener todo el día para dedicarlo a este plan.

Paso 1: Calcula el tiempo que dispones hasta el examen. Normalmente la mayor parte de los exámenes universitarios se agrupan en alrededor de 10 días a final de cuatrimestre. Calcula cuantos días te quedan hasta el primer examen.

Paso 2: Calcula las hojas que tienes que estudiar por asignatura. Esta información sólo la podrás conseguir de un repetidor o bien pregunta a algún compañero que venda el temario completo. Elimina el 20% del temario.

Paso 3: Calcular cuántas hojas tienes que estudiar cada día. Es decir, si te han quedado 80 folios (de los 100 que tenía originalmente) y tengo siete días, la velocidad de memorización diaria debería de ser aproximadamente de once hojas diarias. Realmente es como dividir el temario en siete días, pero trabajando por hojas y no por temas; es más práctico y se obtiene un rendimiento mayor.

Paso 3: calcular el número de horas que tendré que estudiar diariamente. Teniendo en cuenta que se puede memorizar una hoja por cada 20 minutos (aproximadamente), en cuatro horas habrás memorizado las once hojas. Ahora bien, necesitarás una hora más para hacer fichas de tema y otra para repasar, por lo tanto, necesitarás un mínimo de seis horas de estudio diario durante siete días para dominar un temario de 80 hojas. Mi recomendación es que realices dos sesiones de tres horas, una por la mañana y otra por la tarde. En caso de que necesites otra sesión de tres horas porque el temario es muy extenso, la tendrás que realizar después de cenar. Para cantidades superiores o inferiores, sigue los mismos pasos.

Paso 4: estructura tu sesión de estudio de la siguiente manera: lee el apartado y subraya las ideas más importantes; eso se hace también dedicándole tiempo a averiguar lo que no debemos subrayar. Elabora fichas de repaso de ese apartado o subtema, reduciendo el material a los conceptos más esenciales, la parte estrictamente más útil (su 20 por ciento más útil). Guarda las fichas para los repasos (la última hora de la jornada). Vuelve a los apuntes y empieza a memorizarlos (20 minutos por hoja). No hay que hacer nada más. En cuanto a la memorización, aplicamos el principio de Parento al revés: el 80 por ciento de tiempo lo dedicamos a memorizar y el 20 por ciento restante a la preparación. 

Francisco Javier Arroyo Ortega
www.comoestudiar.com